Qué hacer cuando el niño no quiere comer

Qué hacer cuando el niño no quiere comer

La crianza no es un proceso sencillo y en el camino nos encontraremos con todo tipo de situaciones y problemas de conducta de nuestros hijos que nos dejarán un poco descolocados como padres: entre las distintas cuestiones que pueden llegar a darse nos encontramos con la negativa a comer, algo frecuente y que muchas veces resulta difícil de solucionar y puede sacar de quicio a más de un progenitor. ¿Cómo nos enfrentamos ante esta situación conflictiva en el hogar? ¿Qué hacemos cuando el niño se niega a comer a toda costa? En el artículo de hoy hablamos de este tema y les damos algunas recomendaciones para que puedan enfrentarlo de la mejor manera posible.

Enfrentando la negativa del niño a comer

Cuando un pequeño se niega a comer, algo más común de lo que nos imaginamos, los padres solemos preocuparnos y en muchos casos entrar en la desesperación: nos preocupa que esto vaya a afectar a su salud o estar haciendo algo mal que desmotive al niño a ingerir sus alimentos. Según los expertos es normal que los pequeños rechacen la comida entre el año y los dos años en virtud de que su proceso de crecimiento se vuelve algo más lento y esto afecta a su apetito. Ante estas circunstancias lo ideal es mantener la calma y tratar de aplicar algunos consejos que nos permitirán mejorar la relación del pequeño con la comida y darle todos los nutrientes que necesita a diario para crecer sano y fuerte.

El ambiente es importante

Para la generación de buenos hábitos alimenticios, algo que los acompañará por el resto de sus vidas si se incorporan bien, es fundamental que se genere un buen ambiente alrededor del hábito de comer. La hora de la comida debe ser tranquila y un momento grato tanto para el niño como para el resto de las personas que se encuentran alrededor.

Los niños no comen obligados

A diferencia de lo que algunas veces hacemos los adultos los niños no tienen el hábito de comer por obligación o por costumbre: ellos comen por necesidad, cuando sienten hambre. Es por eso que querer forzar a un niño a alimentarse cuando este no lo desea no es una buena idea y puede traer consecuencias sumamente negativas en el futuro y perjudicar su relación con la comida.

Evitar las complacencias

Puede resultar tentador ofrecerle cosas que le gustan al niño para así lograr que coma pero esto solo traiga problemas en el futuro. Evita a toda costa ofrecerle premios al niño o cosas deliciosas que sabes que comerá aunque no tenga hambre, este tipo de conductas solo harán que sea más propenso a desarrollar obesidad o trastornos alimenticios.

Comer como actividad autónoma

Incentiva la autonomía del niño a la hora de comer: que alimentarse sea una experiencia de aprendizaje. Darles libertad para probar y tomar las cosas con sus propias manos es una excelente forma de que el momento de comer sea algo que el niño espera y de lo que siempre saca algo positivo.

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